viernes, 18 de diciembre de 2009

Tres hispanos son ejecutados en Manhattan, asesinó murió tratando de huir



NUEVA YORK._ Tres hombres hispanos fueron asesinados al estilo ejecución en la tarde de ayer jueves en un apartamento de la calle 84 y avenida Amsterdam al Oeste de Manhattan. Una mujer también resultó herida, mientras el asesino que intentó huir a través de una ventana, resbaló precipitándose al vació y cayó muerto en el pavimento. Los ejecutados, todos con un disparo en la cabeza, fueron identificados como Fernando González de 52 años, su hijo Carlos Rodríguez (24) y el hijo de éste que tenía el mismo nombre. El ejecutor fue identificado como Héctor Quiñones (44), residente en El Bronx y quien junto a Rodríguez (padre), había estado años en la cárcel por narcotráfico, según el record policial.

La mujer, esposa de Carlos y de nombre Giselle Rodríguez de 49 años, fue alcanzada parcialmente en la cabeza por una de las balas y se encuentra en estado crítico pero estable en el hospital San Lucas. Los Rodríguez (padre e hijo) fueron sindicados como dominicanos por vecinos del área, pero en la oficina de prensa de la policía, dijeron anoche que no podían confirmar las nacionalidades de los muertos. Del abuelo, dijeron que era cubano.

Las autoridades informaron que hallaron una importante cantidad de cocaína y otra menor de heorína en una pequeña caja que estaba en el apartamento, escena de los homicidios, por lo que los investigadores creen que se trató de un ajuste de cuentas. Los asesinatos ocurrieron poco antes de las 2:00 de la tarde. Otra caja metálica sellada también fue encontrada en el apartamento 492.

Los investigadores dijeron que Quiñones, el asesino, forzó la puerta de entrada de la vivienda para cometer los asesinatos, armado de una pistola calibre .380. La mujer herida y su hija Lyanis (27) encontraron los cadáveres en un charco de sangre al regresar de compras y cuando todavía el homicida estaba dentro del apartamento.

Se explicó que el matador, que llevaba guantes de latex debajo de los de cuero (para el frío) para no dejar hullas dactilares en la escena. El asesino reaccionó cuando al parecer escuchó el sonido (tintinear) las llaves cuando hacían contacto con la cerradura, esperó que ambas entraran y agachado, le disparó primero a la esposa de Rodríguez. Cuando se disponía a liquidar a la hija de ésta, resbaló y se cayó.

Una de las mujeres subió rauda al techo y pidió auxilio a trabajadores de la construcción que laboraban allí. Llamaron a la policía que llegó en minutos y cuando el asesino notó que los oficiales estaban tumbando la puerta, huyó hacia la cocina, donde trató de escapar por una ventana, pero se resbaló precipitándose al vacío y cayendo muerto en el patio trasero del inmueble.

Aparentemente, el matón se fracturó el cuello en la caída. Rodríguez padre, tiene un largo prontuario criminal que incluye condenas por drogas y posesión de armas de fuego y el asesino se conocieron en la misma prisión en 1990, donde entablaron una larga amistad.

Al matador, la policía lo calificó como un criminal de carrera y fue dejado en libertad bajo palabra el 11 de agosto de este año después de cumplir varios años por asalto agravado y porte ilegal de un arma de fuego. En el 2002, negoció con los fiscales una acusación de asesinato por la de homicidio.

La esposa de Quiñones, Ana Padilla, rehusó comentar acerca de los asesinatos cometidos por éste ayer y se limitó a decir que su compañero bebió en demasía la noche del miércoles, escoceses Johnny Walker Etiqueta Negra (Black Label) y Jack Daniel´s. Dijo que la amistad entre su marido ahora muerto y Rodríguez (la víctima) era tan fuerte y sincera” que se llamaban “los otros hermanos”.

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