miércoles, 4 de febrero de 2009

Obama advierte de "catástrofe" si se retrasa el plan de estímulo económico


Washington, 4 feb (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, advirtió hoy de una "catástrofe" si se retrasa el plan de estímulo económico, en un acto en el que anunció límites a las bonificaciones de los ejecutivos cuyas empresas reciban dinero del Estado. Acompañado de su secretario del Tesoro, Tim Geithner, Obama calificó como "el colmo de la irresponsabilidad" y "una vergüenza" que haya ejecutivos que reciben pingües compensaciones, al tiempo que sus empresas "van como pedigüeñas a los contribuyentes".

Por ello, anunció que los directivos de empresas que reciban una ayuda extraordinaria del Estado no podrán recibir bonificaciones superiores a los 500.000 dólares.

Las empresas podrán pagarles una mayor cantidad, pero en acciones que solo se podrán liquidar una vez que esas compañías hayan devuelto al Estado el dinero recibido.

Además, las firmas tendrán que divulgar, y justificar, los beneficios que reciban sus ejecutivos. El Gobierno impondrá igualmente límites a las compensaciones que se paguen a los directivos que abandonen una empresa.

A largo plazo, el Gobierno emprenderá una revisión acerca de cómo las bonificaciones desmesuradas han contribuido a una cultura de desprecio del riesgo y acometerá medidas para que los ejecutivos reciban compensaciones por el crecimiento a largo plazo de su empresa, no solo de trimestre en trimestre.

"Pedimos a estas firmas que tomen responsabilidad, que reconozcan la naturaleza de esta crisis y el papel que han jugado en ella", indicó el mandatario, que consideró de "sentido común" las medidas anunciadas hoy.

Por su parte, Geithner indicó que la crisis se ha debido en buena parte a "la pérdida de confianza en el sistema".

Los límites a las compensaciones de los ejecutivos servirán para "fortalecer la confianza en el sistema financiero", agregó el secretario del Tesoro, aunque advirtió también de que recuperarla "no será fácil y llevará tiempo".

Obama ya había dicho la semana pasada que tomaría medidas después de que se diera a conocer que el año pasado las bonificaciones a los ejecutivos en Wall Street superaron los 18.000 millones de dólares, el sexto mayor año de la historia y en medio de la grave crisis económica y financiera.

Sin embargo, los pasos anunciados por el presidente han recibido críticas de quienes opinan que si se limitan las bonificaciones a sus ejecutivos, las empresas pueden optar por no recurrir a la ayuda gubernamental justo cuando más la necesitan.

El Congreso de EE.UU. aprobó en octubre pasado un plan de rescate financiero, valorado en cerca de 700.000 millones de dólares, para evitar el desplome del sector y permitir que se volvieran a conceder préstamos.

Hasta el momento se han desembolsado 350.000 millones de dólares sin resultados tangibles, y Obama ha prometido una supervisión más estricta del resto.

En su alocución de hoy, el gobernante estadounidense, como ha venido haciendo en los últimos días, lanzó un urgente llamamiento al Congreso para que apruebe el plan de estímulo económico, valorado ya en cerca de 900.000 millones de dólares y que Obama considera imprescindible para combatir la crisis.

"Un retraso en la hora de tomar medidas, y tomarlas ya, convertirá la crisis en una catástrofe y garantizará una recesión más larga, una recuperación menos sólida y un futuro más incierto", advirtió el jefe de Estado.

"Insto al Congreso a actuar sin retraso", afirmó Obama, cuando el Senado debate la medida, que ya recibió el visto bueno de la Cámara de Representantes la semana pasada.

La oposición republicana ha criticado duramente el plan, que considera que contiene muchas partidas que equivalen a un despilfarro y no servirán para estimular la economía.

Los republicanos proponen mayores recortes de impuestos y destinar partidas más concretas a apoyar sectores como el inmobiliario, donde se originó la crisis actual.

Tal y como está, el plan, que en la versión de la Cámara está dotado con 819.000 millones de dólares y en la del Senado 900.000 millones, destina cerca de 275.000 millones de dólares a recortes de impuestos y cerca de medio billón a proyectos de infraestructura, energía o educación.

Obama admitió que "ningún plan es perfecto", pero indicó: "no debemos hacer la perfección enemiga de lo imprescindible". EFE

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