lunes, 29 de junio de 2009

La muerte de Michael Jackson en la cultura mediática


Atrás quedó la desgracia del avión de Air France que se accidentó en el trayecto rumbo a París, desde Río de Janeiro, su lugar de partida en Brasil; de paso, también fue eclipsado el caso del “trapecista” religioso conocido como el Padre Alberto, lo cual le convino al cura porque lo estaban acusando de ser gay, después del escándalo de las fotos suyas en la playa con su novia secreta y de su posterior boda; y es que lo único que eclipsa una noticia, - bien sea una desgracia como en el ejemplo del avión o un escándalo de sexo y religión como lo ocurrido con el ex sacerdote - , es otra noticia aún más impactante, sin tener en cuenta la pérdida de interés normal que siempre sucede en el tiempo ante cualquier acontecimiento.

La muerte de Michael Jackson significa el fin de una vida, y el inicio de una leyenda solamente comparable con la de Elvis Presley. Inclusive, servirá para incrementar las ganancias de sus beneficiarios, porque Jackson es ya un "icono pop" o "el rey del pop fallecido", y eso "vende", y ya se sabe que para ser un icono hay que se admirado (lo es), rentable (lo es), imitado (lo es); aparte de ser permanente (lo es), trascendental en su especialidad (lo es), influyente (lo es), convertido en un símbolo (lo es), en suma, un ídolo importante (lo es).

Además de sus dotes como bailarín en especial con su famoso "moonwalk", aprendido de los bailarines callejeros en los barrios negros, según unos, o del mimo francés Marcel Marceau, según otros, y de su vocecilla aguda que lo hacía más provocativo si cabe; "Jacko", como también se le llamaba, fue el más importante creador de estereotipos en la historia del show business estadounidense, un auténtico genio de la imagen. Para provocar, de la misma forma, se apretaba los genitales en sus shows, y lanzaba sus grititos. No me extrañaría que se revelase que él tomaba hormonas para que su voz se mantuviese aguda.

Jackson tuvo la gran inteligencia de aprovechar sus complejos y sus problemas reales o ficticios de salud, para rentabilizar sus actuaciones y vender más discos, y a la vez, creaba los estereotipos que pronto eran emulados en el mundo entero. ¡Hasta los presos en una cárcel filipina han montado un espectáculo coreografiado en base a la música de Michael! Todo el encubrimiento en su rostro y manos que él hacia, con sus vendajes, velos, sombreros, gorras, gafas, antifaces, atuendos, mascarillas, maquillajes, bufandas, parasoles, guantes, paraguas, etc., tenían la finalidad de ocultar sus operaciones correctivas y sus sesiones de decoloramiento de piel, y de alisamiento del cabello.

Michael Jackson empleaba recursos muy originales y novedosos, como el del “insecto que aparecía accidentalmente en el escenario”, y a continuación llamaba a un asistente para que recogiese al insecto con mucha delicadeza, para no matarlo por equivocación; o las formas espectaculares de abrir los shows y el empleo de una gran variedad de trajes: espaciales, militares, deportivos, médicos, etc., que usaba con sus correspondientes iconografías, insignias, logotipos o combinaciones de ellos, y demás parafernalia.

Para comprender a esa megaestrella es preciso remontarse a la etapa en que le correspondía comportarse como un niño, la cual nunca pudo disfrutar por encontrarse trabajando en el negocio del espectáculo, desde los seis años; y esa niñez frustrada siempre lo persiguió y por eso nunca maduró como hombre. Esto significa que su propio talento le privó de tener una infancia normal. Por otra parte, el complejo de sentirse marginado en una sociedad racista hizo que siempre quisiera ser de raza blanca, y por eso se convirtió, o lo convirtieron, en un verdadero "laboratorio" humano, o sea, en un auténtico conejillo de indias para probar productos aún no revelados para decolorar la piel, y para someterse a toda clase de cirugías correctivas para perfilarse la nariz, y resaltarse la barbilla y los pómulos, entre otras partes de su rostro, aparte de arreglarse el pelo. El hecho de que padeciera de vitíligo, o no, fue aprovechado para sus fines de blanqueo de la piel. El resultado provocó que a uno al verlo tan blanquecino, casi se le "olvidara" que Michael era negro; y ahora ante su fallecimiento hayan aparecido tantos personajes de su raza, incluyendo su médico personal, el portavoz de la familia, el pastor protestante, los fans de Harlem, etc., quienes sirven de recordatorio de la realidad.

Su niñez frustrada le llevó a tal extremo de tener un parque de atracciones y un zoológico privados en su mansión llamada Neverland Valley Ranch, del Condado de Santa Bárbara en California, para él poder atraer y divertirse con los niños. Lo que sucedió fue que esa fijación se transmutó en él en una obsesión hasta llegar a la pederastia; lo cual le salió muy caro, para lograr zafarse de la cárcel, y para intentar evitar el descrédito aún mayor. En sus coreografías Michael Jackson jugaba con los miedos, traumas y pesadillas infantiles, y utilizaba recursos tales como los muertos, los zombis, los fantasmas y los monstruos. Como era un hombre-niño él sabía muy bien lo que inquietaba a los infantes y jovencitos. Con todos esos efectos mágicos incluyendo unos arreglos musicales magistrales, las escenografías macabras, los efectos sonoros empleando sintetizadores de sonido, para provocar aullidos, o bien, el ulular del viento, truenos, etc., y de voces de ultratumba, Jacko lograba “electrizar” a sus audiencias. El amago que hizo una vez de tirar por el balcón del hotel en Berlín a uno de sus hijos, se inscribe en este ardid publicitario; la prueba es que esa actitud dio mucho qué hablar y provocó el pánico entre sus seguidores; luego, tuvo que pedir disculpas por su comportamiento.

El reforzamiento provocado por el mismo éxito obtenido le exacerbó el exhibicionismo, y a la vez provocaba que se sintiera acosado por los fans y por la prensa, y de ahí su timidez aparente. Igualmente, sus constantes operaciones y problemas de salud, hicieron que se encerrara en sí mismo, y que aprendiera a sacarle ventajas al misterio, como su boda secreta en territorio dominicano con la hija de Elvis.

El afán de llamar la atención y de ser un artista vanguardista, provocador y pionero, para hacer sus presentaciones aún más rentables e impactantes, conjuntamente con sus aficiones pederastas, lo hicieron convertirse en un auténtico andrógino de apariencia asexuada. De todas maneras vendía, como lo atestiguan las ventas súper millonarias de sus cinco álbumes más vendidos: Thriller, Dangerous, HIStory, Invincible y Bad.

La interrogante que queda ¿fue Michael un buen o mal ejemplo para los jóvenes de su raza?, por no querer aceptarse como era originalmente, o sencillamente él lo hizo por razones de imagen o por sus problemas de salud que él aprovechó. Que conste que su metamorfosis física y su aspecto andrógino contribuyeron en buena medida para la ampliación de su base de apoyo a nivel mundial; o sea, que sin lugar a dudas fue un acierto de su parte. Tantas operaciones, ¿le pasaron factura?

Como siempre sucede en estos casos, ahora dirán que fue un suicidio por no poder pagar sus deudas de centenares de millones de dólares, o que lo mató la CIA para que la población se olvide de la grave crisis económica mundial, o que su drogadicción y el abuso de los medicamentos lo llevaron a la tumba, o que el médico que lo atendía se equivocó con la dosis, o que está escondido en algún lugar para no pasar la vergüenza por no estar en capacidad física de poder ofrecer los 50 conciertos que ya tenía vendidos, o que tenía un cáncer incurable de piel; más tarde dirán que fue visto disfrazado en tal sitio...

De lo que no cabe ninguna duda es que su rentabilidad subirá como la espuma, y saldrán todos los años libros especulando sobre el caso; mientras tanto, quienes hereden sus derechos de autor podrán vivir holgadamente con los royalties...después de haber satisfecho las deudas. Sin lugar a dudas el mundo perdió uno de los más conspicuos representantes de las artes representacionales. The show must go on.

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